martes, 31 de diciembre de 2013

"Toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."


No sé porque de pequeña solía pararme a pensar que era una marioneta, un juguete atrapado en una historia que alguien o algo manejaba a su voluntad sin que yo, aunque quisiera creerlo, pudiera cambiar. Todo mi mundo era una mentira que percibía como real y sin embargo sería tan solo la invención o la creación de otro ser porque ¿y si lo que nosotros vemos como real no es más que una parte del sueño de alguien? Cuando me atreví a creer en eso todo me parecía posible y no le había dado más vueltas a ese recuerdo hasta el momento en el que la tesis del sueño de Descartes apareció ante mí. Sueño, percepción, realidad, mentira ¿Qué son los sueños? ¿qué los diferencia de la realidad? ¿ y si se cambiaran los papeles y la verdad de nuestra existencia se encontrara encerrada en los sueños y lo que creemos como real fuera tan solo una ilusión? nos encontramos entonces perdidos, confusos, sin una respuesta clara a esa pregunta y es que sabemos tan poco, conocemos tan poco que todo aquello que nos presenta una dificultad que no se pueda entender mediante la lógica es carne de concepto y simplificación. Somos seres simples y por ende todo lo que vemos y percibimos debe serlo también. Así el mundo tiene hojas, flores, colores, animales, personas y sueños estos últimos encasillados como “representaciones en la fantasía de sucesos e imágenes mientras se duerme” sin ninguna peculiaridad aparente. Esos conceptos son comúnmente  aceptados como “la verdad” o su representación más próxima, son algo sencillo que no da pie a las preguntas o al pensamiento individual sino que alenta una verdad unánime y colectiva.
Bajo mi punto de vista el peso que los conceptos tienen en la sociedad es mucho mayor de lo que queremos creer ya que son vistos como verdades inamovibles sobre las que no se puede tener duda alguna y plantearse preguntas al respecto es salirse de las pautas marcadas lo que conlleva en muchos casos el rechazo social. Este es el motivo que hace que mucha gente termine con su pensamiento crítico, vivo y despierto para adaptarse a un mundo gobernado por los conceptos.
¿Pero porque simplificar un sueño? Es la parte más ambigua, menos conocida, para mí, del ser humano y por ello debería despertar en nosotros dudas, preguntas.  Ya Descartes (s XVII) , padre de la filosofía y uno de los principales representantes del racionalismo según el cual el conocimiento solo es posible a través de la razón elaboró su Tesis del sueño en la que duda del conocimiento que nos puedan aportar los sentidos, en contraposición a la idea empirista que ve este método como el único posible para llegar a conocer. Para defender esta tesis Descartes pone como ejemplo que cuando soñamos tenemos la sensación de que aquello que estamos percibiendo es real y no podemos diferenciar sueño de realidad hasta el momento que despertamos. Entonces  el conocimiento sensible, el que percibimos a través de los sentidos es dudoso, no podemos estar seguros de ello y por lo tanto no puede ser nuestra vía de conocimiento a la realidad.

En mi opinión el conocimiento no puede alcanzarse únicamente guiándonos por nuestros sentidos pero tampoco siguiendo aquello que nos parece siempre lo razonable. Por esa regla de tres quien creyó en un primer momento que podría existir una red de comunicación que conectara todo el mundo como es Internet hubiera descartado la idea por ser poco razonable. Sin embargo, superó los límites de la razón y los conceptos propios su época y a partir de un simple pensamiento poco lógico generó algo que a día de hoy se ha convertido en una parte importante de nuestra realidad.  También podemos poner el ejemplo del matemático indio Ramanujan quien aseguraba que sus teoremas matemáticos eran inspirados durante sueños. Él veía en su sueño una gran pizarra donde comenzaban a realizarse ecuaciones matemáticas novedosas, al despertar lograba recordarlas y rehacerlas. Se desconocen los métodos de Ramanujan para resolver estas ecuaciones que a día de hoy se han demostrado verdaderas. Puede que en ambos casos el conocimiento sensible no sea fiable o no siga los ideales de la razón pero nos hace percibir la realidad de otra forma, cambiarla totalmente para después poder llegar a conocer. Para mí en el término medio entre razón y conocimiento sensible hayamos la verdadera forma de comprender la realidad.


PD: Feliz añoooo!

1 comentario:

  1. Muy bien, Marta, una entrada muy original y personal.
    Saludos.
    Feliz año.

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