domingo, 2 de marzo de 2014






Siempre he creído que era libre, que al menos vivía en un país democrático en el que a pesar de todos los problemas económicos, sociales y políticos el derecho a la libertad individual de cada ciudadano era algo respetado, que mis derechos terminaban donde comenzaban los derechos de otra persona y que todos éramos considerados iguales al menos en términos generales.  Era bonito vivir en la ignorancia sin preocuparse por el porqué de tantas cosas, sin ver la maldad de la gente y creyendo que si se aprobaba una ley injusta solo habría que pedir que desapareciera o que si se acababa el dinero siempre se podría fabricar más. Sin embargo la infancia pasa y cada vez se hacen más evidentes las injusticias con las que convivimos cada día.

Uno de los tantos frentes abiertos y causa en la actualidad de un gran debate social es el aborto. Durante el gobierno de Jose Luis Rodriguez Zapatero se logro aprobar la denominada "Ley a plazos" que permitía el aborto libre durante las catorce primeras semanas de embarazo y de manera gratuita gracias a la seguridad social.  Sin embargo el pasado mes de diciembre fue aprobado por el consejo de ministros el anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de los Derechos del Concebido y de la Mujer Embarazada algo que ha generado numerosas protestas y declaraciones tanto por parte de los defensores del aborto libre como por la Iglesia y  los grupos pro-vida,  aquellos que defienden la prohibición total del aborto y a los que esta nueva ley les parece insuficiente ya que no impide a las mujeres abortar si no que restringe el proceso. En mi opinión se trata de una tentativa del gobierno actual de imponer su ideología en la sociedad escudándose en la burocracia cuando nota el malestar social ya que no se prohíbe el aborto, simplemente se regula.  A su vez ha parecido extenderse una postura paternalista por parte de la iglesia y también por parte del gobierno en la que la mujer no debe ser condenada por abortar ya que no comete un delito, se trata de la victima y es vista como un ser sin la capacidad de pensar o decidir sobre su cuerpo y que necesita ayuda por su obvia inconsciencia a la hora de tomar una decisión asi.
En mi opinión me parece denigrante para la mujer que su gobierno pretenda decidir sobre ella o den su opinión sobre lo que debería o no debería hacer. Algo falla cuando en un estado que se declara aconfesional el gobierno y la iglesia mantienen casi siempre los mismos discursos, cuando se defienden a toda cosa el derecho a la vida de los no nacidos pero se recorta en sanidad, en subvenciones para niños que nacen con enfermedades degenerativas o necesitan cuidados especiales, se recorta en investigación, se privatiza la educación o se niegan la sanidad publica a los extranjeros. Cuando se defiende la no violencia y el respeto a la vida de todo ser humano y en la frontera entre España y Melilla el gobierno coloca vallas para animales con el fin de disuadir a los inmigrantes que se hieren gravemente al intentar cruzar y se les dispara con pelotas de goma cuando nadan intentando llegar a la costa.
La nueva ley del aborto termina con la libertad de las mujeres y nos hace retroceder 30 años cuando muchas jóvenes españolas, aquellas que podían permitírselo, debían viajar a Londres para poder abortar en condiciones sanitarias adecuadas. En la actualidad el aborto esta permitido en caso de que afecte psicologicamente a la madre algo que deberá ser certificado por dos médicos distintos o en caso de violación en los que la ley permite el aborto durante las primeras doce  semanas de gestación siempre y cuando haya una denuncia previa de agresión sexual. La malformación fetal incluso si esta es incompatible con la vida o peligrosa para la propia madre no ser aun motivo para abortar, tampoco ningún tipo de enfermedad degenerativa. Al mismo tiempo se retiran todas las ayudas para personas dependientes condenándolas de este modo a una vida precaria,  pero eso si tanto la Iglesia Católica como el gobierno defienden siempre los derechos de los más débiles.
Como mujer el aborto me parece una de las peores situaciones por las que se puede pasar, una decisión que tomar de manera individual sin ninguna presión externa. Como mujer me indigna que los grupos pro-vida más conservadores acusen a aquellas mujeres que abortan de que lo hacen por gusto y de que son unas asesinas. Como mujer y no creyente me resulta terrible que un grupo de hombres influidos por la iglesia católica se alcen como mis representantes y mis defensores tomando decisiones por mí y no dejándome elegir como vivir mi vida.



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